EL PRIMER DEBER DE UN DEMÓCRATA ESPAÑOL ES YA
"EXPULSAR A ZAPATERO DEL PODER"
Artículo de Francisco Rubiales
en “Voto en Blanco” del 27 de septiembre de 2009
Por su interés
y relevancia he seleccionado el artículo que sigue para incluirlo en este sitio
web
La sucia
deriva de España y su avance inexorable hacia la ruina política, económica y
moral bajo el nefasto liderazgo del actual presidente del gobierno hacen
urgente que Zapatero sea expulsado del poder y convierten esa expulsión en el
primer deber de un demócrata español en el presente.
Las
obligaciones más importantes para un demócrata español siguen siendo la
regeneración de la democracia y contribuir al resurgimiento de la sociedad
postrada, pero el deber más urgente y prioritario es expulsar del poder al
actual presidente del gobierno, un personaje nocivo para España, aunque para
ello haya que votar a gente tan poco decente y democráticamente fiable como
Rajoy y los suyos.
La
postración de España es tan intensa y los errores políticos del gobierno tan
profundos y pertinaces que echar a Zapatero se ha convertido ya para España en
una cuestión de vida o muerte y demostrar en las calles y en la vida diaria ese
rechazo al gobierno, en una exigencia de dignidad para los demócratas.
La
injusta e inconveniente subida de impuestos, que diezmará a las clases bajas y
medias y la ley del aborto libérrimo, que autoriza a niñas de 16 años a matar
al hijo que portan en su vientre, sin que ni siquiera lo sepan sus padres, son
las dos últimas aberraciones de un dirigente que ya empieza a ser considerado
por muchos ciudadanos como la peor plaga política de España desde aquel nefasto
Fernando VII que, a golpe de traiciones y mentiras, fue bautizado como "el
rey felón".
La España que dirige Zapatero con mano firme y sonrisa hipócrita camina hacia
la ruina y hacia su derrota como pueblo, conquistando cada día nuevas cotas de
insolidaridad, desunión, degeneración política y vileza moral. En Europa se
empieza a ver a España como "el país enfermo", campeón y líder de
todo lo deleznable: alcoholismo, prostitución, desempleo, avance de la pobreza,
baja calidad de la enseñanza, fracaso escolar, incremento de la delincuencia,
desconfianza, degeneración de la democracia, desprestigio de sus líderes
políticos, corrupción y pésimo liderazgo, entre otros muchos vicios y dramas.
La
España de Zapatero es un bodrio en el que lo único que avanza es la pobreza y
la humillación de los ciudadanos, impotentes ante el desastre que se fragua,
muchos de los cuales incorporándose cada día a las colas de los comedores de
caridad y a la legión de los que ya comen de los desechos que encuentran en las
basuras y duermen en las calles y parques, bajo cartones y plásticos.
Sólo
la impresionante lluvia de propaganda del gobierno y la imbecilidad de los
fanáticos, dispuestos a defender a los suyos y a odiar al adversario
"hasta la muerte", como si la política fuera un encuentro de fútbol,
impide a la sociedad española ser consciente de su tragedia.
Los
políticos son prácticamente impunes, conviven con la mentira y gobiernan con
arrogancia desmedida, sin los controles que la democracia establece para
limitar y sujetar al poder del Estado. En España no existe separación de
poderes porque los partidos políticos los controlan y sojuzgan. La ley no es igual
para todos. La corrupción forma parte del Estado. La sociedad civil ha sido
asesinada por los partidos políticos. Los ciudadanos no pueden elegir
libremente a sus representantes porque son los partidos los que eligen a los
que formarán parte de esas antidemocráticas listas cerradas y bloqueadas que
arrebatan al ciudadano su derecho a elegir, sagrado en democracia. En España,
gran parte de los medios de comunicación están sometidos al poder o controlados
por uno de los partidos políticos, traicionando el imprescindible servicio que
le deben a la verdad, al ciudadano y a la democracia. En España se gobierna en
contra de la voluntad popular y, desde el poder, se adoptan medidas que son
rechazadas por más del 70 por ciento de la población. En España la gente desconfía
de sus políticos, a los que señala en las encuestas como la quinta preocupación
nacional, por delante del terrorismo. En España, cada día más gente se aleja
del sistema y comienza a odiar al poder.
Por todas estas razones, "echar a Zapatero" es la primera urgencia
del país y la primera obligación de un demócrata español, aunque para ello
tenga que abrir un paréntesis y votar a una oposición que, para desgracia de
España, también huele a podrido.