LA PRIMERA EN LA FRENTE DE ZAPATERO
Artículo de Luis María ANSON, de la Real Academia Española, en “La Razón” del 10/06/2004
Por su interés y relevancia, he seleccionado el artículo que sigue para incluirlo en este sitio web. (L. B.-B.)
La guerra es una salvajada. No sólo la de Iraq. Por
eso son rechazables todas las guerras, sin excepciones. He manifestado decenas
de veces mi posición inequívoca contra la contienda de Iraq en esta columna.
Ciertamente España se equivocó al no atender las indicaciones de Juan Pablo II y
dar apoyo a la guerra que el Imperio, al servicio de los intereses israelíes y
bajo la atracción del petróleo, desencadenó contra el tirano Sadam Husein. Pero
nuestra nación no participó en la guerra de Iraq. La apoyó y apenas envió un
buque auxiliar. Ésa es la verdad, deformada hasta la náusea por los servicios
agitpro del PSOE y sus gabilondos y llamazares.
Lo que sí hizo España fue, una vez terminada la guerra, enviar un millar de
soldados, cumpliendo una resolución unánime de la ONU, para que trabajasen en la
seguridad y reconstrucción de Iraq. Nuestro país no se quedó sólo con Estados
Unidos e Inglaterra. Fue una de las ¿33 naciones! que atendió el llamamiento de
la ONU, entre ellas democracias tan limpias como Italia, Holanda, Australia,
Dinamarca, Japón, Noruega, Portugal y Nueva Zelanda.
Zapatero decidió ofender a esas treinta y dos naciones retirando cobardemente
las tropas españolas con el pretexto de que no habría resolución de la ONU antes
del treinta de junio. La ha habido. Treinta y dos naciones han mantenido una
posición solidaria en la reconstrucción de Iraq. España ha perdido en el envite
algo más que la vergüenza. Ha perdido la dignidad ante el mundo. Para colmo, la
campaña de intoxicación causa-efecto del 11-M, desencadenada por el vendaval
socialista, parece venirse abajo con la detención de el Egipcio, que lo tenía
planeado todo desde hace más de dos años.